Al final, todo comienza.

al final todo comienza malta

En lo profundo de una galaxia lejana flotaba sin rumbo, sin miedo, dejándome guiar por la inercia de lo que fuera que me impulsó a perderme.

Cansado de ver oscuridad infinita y pocas luces tan lejanas, me quité el casco. No esperaba morir, para nada, solo quería llenar mis pulmones con lo que pensé que estaba lleno mi corazón; vacío.

Qué se siente respirar sobre lo que ha brotado de ti por tanto tiempo, de lo que otros dejaron en ti o crees que otros dejaron en ti?

Si uno se preguntara eso con antelación, en qué estado quisieras sumergirte? Qué quisieras respirar? 

En ese momento entendí que quería algo diferente y con el casco en mis manos pude ver en el reflejo del visor uno de los más espectaculares paisajes que jamás vi y escuche un susurro dulce que me dijo “el cielo habita en tus ojos.”

Pudo ser la falta de oxigeno y la presión de mi sangre que en contados segundos iba a terminar con la vida de ese cuerpo, no sé, pero esa visión se transformó en luz que viajaba por el espacio comenzando por el reflejo en el visor de mi casco y penetrando directamente en la más profunda oscuridad que ofrecen mis ojos marrones.

Fue como entrar en un agujero de Gusano y salir al otro lado, a los mismos ojos por los que empezó el rayo de luz: Unos ojos que contemplaban como dos azules se estrellaban en la linea del horizonte a unos kilometros de la costa de Malta, un cuerpo que respiraba también en lo que estaba sumergido; libertad y un deseo ardiente de vivir y no parar de sonreír.

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